CARLOS GAYTAN DAVILA NOS RECUERDA AL GRAN SERRUCHO

November 24, 2018

¡Lugo, Lugo, dispárate un jonrón,
y yo te disparo un jugo!
Se llamaba José de Jesús García Valverde, de oficio plomero, un hombre sano de espíritu, carismático, pero algún detalla como cualquier mortal debería de tener. Era adicto al alcohol, su actitud siempre pacífica, es decir no ofendía a nadie, al contrario recibía la ofensa de algunos malos ciudadanos, cuando el equipo de béisbol Saraperos de Saltillo, perdía y más cuando en los play offs se quedaba en la orilla, donde surge el apodo del “Ya merito”. Y es que el Serrucho surge como porrista solitario, precisamente al nacimiento del equipo que representa a la ciudad, en la Liga Mexicana de Béisbol.
El Porrista Solitario, era muy diferente al Felipe de los Sultanes del Monterrey, un agente de tránsito de la capital neoleonesa quien usaba disfraces para asistir a los juegos, incluso el de Sultán, como se denomina a los regios peloteros, quien incluso se metía con la gente contraria a su equipo y a veces tenía que salir escoltado o protegido por la
Policía.
El Serrucho, fue un hombre bueno, casi inocente, que utilizaba una gran matraca ferrocarrilera, un trompeta, un cencerro y un artefacto similar a la utilizado por las ambulancias de la Cruz Roja, los carros de bomberos que denominan “sirena” y que García Valverde hacía funcionar con una batería para automóvil, para armar ruido a favor de los Saraperos y tenía varias frases, algunas se hicieron himnos de batalla a favor de la causa. Como el “Sarape,
Sarape, Sarape, Saraperos al Ataque”. O aquella célebre inocentada: ¡Lugo, Lugo, disparate un jonrón y yo te disparo un jugo¡ ¡Morejón échate un jonrón, te lo pide el serruchito, por fvor¡ ¡Luque Luque échate un jonrón y te regalo un buque!
Siempre se colocaba frente a la cabina de transmisión de la Radiodifusora XESJ, en una de las secciones de la gradería de sombra del Estadio Francisco I. Madero, desde donde narraban el beisbol, el cronista sinaloense Rafael Reyes Nájera, “Kid Alto”, (por su estatura) y el licenciado Jorge Ruiz Schubert y en los comerciales “el pinocho” Francisco Aguilera y Acuña. Infalible era además Don Antonio Escobedo Casas, el técnico de la transmisión y administrador indiscutible y honesto de la estación de Radio, fundada por otro apasionado del béisbol, don Froilán Mier Narro.
EL SERRUCHO ERA TODA AFABILIDAD
Llegaba al estadio saludando a todo mundo, invariablemente o andaba un poco ebrio o bien estaba crudo, pero ahí se aliviaba, entre grito y cerveza que se despachaba o le invitaban. José de Jesús García Valverde, “El Serrucho”, afortunadamente recibió el homenaje en vida, tanto de los dueños en turno, como de los peloteros y aficionados de los Saraperos de Saltillo, encabezados por Armando Guadiana Tijerina y el queridísimo Tomás Herrera, presidente y gerente respectivamente del equipo, ante un lleno completo. Así era como la gente quería a su porrista solitario. García Valverde permaneció casi veinte años de su vida, como porrista de los Saraperos, desde el mismo día de la inauguración del circuito en el año de 1971.
En 1988 entró en un repentino receso, y aunque asistía a los juegos, su voz tan potente ya no se escuchaba.
Cuando platicábamos con él, se sentía satisfecho de ser el cronista solitario, aun cuando no recibía estimulo alguno de los directivos del club. Me quedo con el recuerdo grato de este singular personaje 
Ello ocurrió el 24 de julio de 1988, en el intermedio de una doble cartelera, entre Sultanes y Saraperos, donde el Serrucho recibió una placa de reconocimiento, el afecto del público y un abrazo sincero de su competidor en las lides el famoso Felipe, porrista de la escuadra regia.
El emotivo acto se desarrolló en medio del llamado diamante del Estadio Madero, que en esa ocasión nuestro gran amigo, con esa figura quijotesca que adoptaba y la forma de observar cada pitcheada, cada jugada, como si fuera un ampáyer del propio deporte, con el cuerpo encorvado y apoyado en la enorme matraca de madera que, portaba y cómo protestaba cuando el ampáyer fallaba en alguna apreciación y cómo sufría cuando el equipo de sus amores, no le satisfacía con el triunfo. 
Todo mundo apreciaba al Serrucho, bueno hasta “Jelipe” el porrista de los Sultanes del Monterrey, tuvo un gran detalla que a la afición saltillenses no se le olvidó. En el año 2009, luego de 40 años, los Saraperos por fin consiguen un campeonato completo en la Liga Mexicana. Felipe fue a la tumba del Serrucho en un cementerio de nuestra ciudad y le dejó un enorme arreglo floral y llorando, dijo ¡ya estas contento mi querido amigo, Saraperos fueron Campeón!.
El Serrucho debutó como porrista solitario de los Saraperos, junto a Max Cedillo, aquel que decía versos a los jugadores y cuya frase era “Adelante, Potencia Sarapera, Adelante”, el mismo año en que los saltillenses ingresan a la Liga Mexicana de Béisbol, bajo la presidencia de don Pedro Torres Caso.

 

 

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