LAMENTABLE DECESO DEL MAESTRO CESAR GALAVIZ VALENZUELA QUE PERTENECIA A LA LIGA MEXICANA DE BEISBOL

César Galaviz Valenzuela (Guaymas, 1969) más que un aficionado al beisbol fue el maestro que convirtió a cientos de jóvenes en fanáticos.

Transmitió su amor por la pelota caliente con una pasión única, porque una cosa es poseer conocimiento, y otra muy distinta es compartirlo como él sabía hacerlo.

Su forma de asimilar el rey de los deportes, su vocación para dar clases, su memoria privilegiada para recordar peloteros de otras épocas y su capacidad de insertarle humor a la vida cotidiana hicieron de él un tipo inolvidable.

Conocido por dueños, directivos, jugadores, coaches: para nadie que lo conoció le fue indiferente.

Poseedor del don especial del humor: fue un tipo bromista, simpático, trabajador insaciable, consejero y exigente. Apasionado por la ciencia ficción, el rock, el heavy metal, el deporte y la comida.

Para honrar su origen qué mejor que citar al propio profesor quien, con falsa seriedad, tomaba aire para recordar aquel 30 de mayo de 1969:

“Nací en una noche lluviosa en Guaymas —aquí en ocasiones insertaba el chiste de que Guaymas se llamaba en realidad “Hawáimas”—. Llovía, había truenos y relámpagos. Mi mamá ya estaba en labor de parto cuando, de repente, se fue la luz. Mi abuelita estaba muy preocupada de que algo saliera mal. Entonces —aquí alzaba la mano con el dedo índice arriba para crear suspenso— fue a rezarle a San Fernandito de Guaymas, y le dijo: “si mi nieto nace bien, te prometo que le voy a poner Fernando como tú”. Y así fue como José César Fernando Galaviz llegó al mundo.

Se mudó desde muy joven a la Ciudad de México para estudiar la licenciatura en publicidad en el Centro de Estudios de la Comunicación.

Después se graduó como comentarista deportivo del Centro de Capacitación Raúl del Campo Jr., en donde años después fue profesor y preparó a las futuras figuras de los micrófonos impartiendo las clases, principalmente la de su gran pasión: el beisbol.

De su etapa como alumno habló Francisco Posada, quien fue maestro de Galaviz en el Centro de Capacitación Raúl del Campo Jr. (CCRC). “Fue un alumno muy entregado y dedicado; con mucho entusiasmo. Al venir de fuera de la Ciudad de México con todo lo que representa venir a cumplir el sueño de ser periodista y comentarista deportivo significaba un esfuerzo extra y siempre manifestó que su sueño había sido el poder convertirse en beisbolista profesional. Recuerdo que se desempeñaba muy bien de cátcher, tuve la oportunidad de estar con él en el Parque del Seguro Social y jugar. Efectivamente tenía facultades para estar detrás de home y siempre dijo que de sus problemas fue el bateo, suele ser difícil que se complemente un buen receptor con poder ofensivo. Estuvo con ilusión de vestir alguna casaca de un equipo de la LMB pero la tradujo al estar en el beisbol del lado del periodismo deportivo y dentro de la oficina de la Liga”.

“Era de los maestros más queridos. Era muy bueno para transmitir esa pasión, que los alumnos se sientan integrados al deporte, que lo entiendan. Lo voy a extrañar al pasar por su cabina y no verlo. Generó mucha confianza con los alumnos fuera de las aulas al proponerles ir por tacos durante los descansos y al ser tan bromista”, relató Irma Cuevas, quien coincidió con Galaviz Valenzuela como compañera en el CCRC; primero como compañeros de clase a principios de la década de los 90 y años después ambos como maestros.

Su currículum es muy extenso, pero ayuda a hacernos una idea de la cantidad de amigos que forjó en su camino profesional.

Fue columnista de deportes en El Economista (1994-1995), reportero de la revista Súper Hit (1994-1995), reportero y redactor de Televisa Deportes (1995), comentarista de radio en Publieventos Deportivos (1994-1995), profesor de comunicadores en AOL (1994-1997), conductor del programa Universo Deportivo en TV Cable Azteca (1996-1997), narrador de juegos de beisbol en Televisa Noroeste (1997), columnista del periódico Hora Cero (1995-1998), corresponsal del periódico La Afición en Reynosa, Tamaulipas (1995-1998), coordinador de medios publicitarios del club Broncos de Reynosa (1995-1998), Coordinador Editorial en SportsYA! (1998-2000), Director general y Editor en Jefe de Pelotacaliente.com (2000-2002), Editor Multimedia de AOL (2001-2002), comentarista deportivo en Grupo Acir (2001-2002), Editor de deportes en Univisión (2006-2011), analista de estadísticas deportivas en Fanatiks.com (2011-2012), productor de estadísticas deportivas en DataFactory (2011-2018), anotador oficial de los Diablos Rojos del México (2016-2018), investigador del Archivo Histórico del Beisbol (2017-2020) y director del Taller de Box Score (2010-2021).

Gabriel Medina, Director Deportivo de la LMB, conoció al profesor Galaviz a los 15 años de edad, cuando César ya era conocido por todos y él apenas se adentraba en el mundo del beisbol.

“Trabajar con César fue un honor —asegura Gabriel—. Más allá de la parte profesional, en la que fue intachable, me quedo con su buen humor y su calidad humana. En los momentos de mayor apremio y estrés, siempre tuvo un buen chiste, una broma para hacer más llevadero el momento. La Liga y el beisbol mexicano pierden a un gran hombre, pero estoy seguro de que su obra seguirá presente con nosotros”.

César Galaviz trabajó durante tres etapas en la Liga Mexicana de Beisbol: de 1994 a 1995 en el área de prensa redactando boletines informativos y resúmenes de la jornada diaria de los juegos; de 2002 a 2006 como Compilador oficial de estadísticas y registro de jugadores; y de 2018 a 2021 como Gerente de Registro y Control de Jugadores.

“Tengo cientos de anécdotas con él —comenta Gabriel Medina—. Hace un par de años disfruté enormemente un viaje relámpago de trabajo que hicimos a Monclova, Saltillo y Monterrey, tres plazas en un mismo día. Volamos de madrugada y regresamos ya muy noche a la Ciudad de México. Ese viaje resultó un agasajo: compartir todo el día con él y con sus innumerables charlas beisboleras. Me gustaba mucho ver cómo en cualquier lugar era bien recibido. Todo el mundo lo conocía y lo respetaba”.

Guillermo Celis, comentarista deportivo de ESPN, vivió grandes momentos con Galaviz y así se expresó de él a través de su cuenta de Twitter: “El Beisbol pierde a una gran persona. Dedicación, profesionalismo, amor a su trabajo y a su familia. Devastado por esta noticia y por la partida de nuestro querido “profesor” con quien compartí muchos momentos al inicio de mi carrera. Descansa en paz querido César”.

El también relator y analista de ESPN Álvaro Morales conoció desde muy joven al profesor Galaviz: “Fue cronista, anotador, compilador, empresario, escritor, pero, sobre todo: ser humano. De los buenos. Chao, querido”.

A César Galaviz le tocó la transición del papel a lo digital en la compilación estadística en la Liga Mexicana de Beisbol, en donde sustituyó a la señora Ana Luisa Perea como compilador.

Luis Alberto Ramírez, Director de Umpires de la LMB, convivió con César Galaviz más de veinticinco años: “Todos queremos ser como él, así de alegre y optimista. Hablábamos de reglas de anotación y siempre me apoyó, siempre estaba disponible para ayudar”.

En su etapa como anotador oficial de los Diablos Rojos del México le tocó la complicada misión de sustituir a Roberto Kerlegand.

Carlos Alberto Fernández vivió una amistad de 28 años con el profesor César Galaviz: “Lo conocí como maestro, luego como amigo y después como compañero de trabajo. Siempre decía que él le iba al beisbol. Después de su familia, el beisbol era lo más importante para él”.

“Es difícil imaginar que exista algún otro historiador del beisbol que sepa más que él —comenta Daniela Antúnez, Directora del Archivo Histórico del Beisbol—. Te acercabas a él y una simple pregunta, una duda, se convertía en un viaje en el tiempo: te daba nombre de jugadores, detalles de sus vidas y anécdotas. Siempre que te despedías de él te ibas sabiendo un poco más de beisbol y con una recomendación gastronómica”.

Paola Ríos, Jefa de Prensa de El Águila de Veracruz, fue una de los cientos de alumnos que absorbieron sus conocimientos en el arte de anotar un juego: “Tomar una clase con el profe Galaviz no sólo era aprender cómo anotar un box score, siempre había una historia en el aire un “así pasó en tal juego”. Su conocimiento no tenía fin”.

Pablo Garza, Coordinador General de la Academia de la LMB, lo recuerda con cariño: “Fue una persona siempre dispuesta a enseñarnos lo mucho que sabía de beisbol. Dejó una huella en todos los que estamos involucrados en el ambiente del beisbol”.

Por su parte, Jazmín Vega Rojas, Gerente de Coordinación Operativa de la LMB, tuvo dificultad para hablar sobre su relación con el Profesor debido al gran cariño. “Es una gran pérdida porque hoy he perdido a mi mejor amigo, pero sé muy bien que él está con todos nosotros y que siempre estará en nuestros corazones” y añadió “al hablar de mi amigo de aventuras, confidente y compañero, vienen a mi mente un sin fin de anécdotas, risas, llantos y buenos momentos. Toda su vida fue un home run lleno de emociones, luz y amor. Cómo olvidar esas clases de historia del beisbol que con tanta pasión me dio en la oficina después de terminar una jornada laboral, porque siempre tenía tiempo para llenarnos de pasión hacia este deporte que tanto amo. Escuchamos un sin fin de veces como la pelota rompía la velocidad del sonido cundo pegaba con el bate. Recuerdo muy bien que en Puebla me enseñó a batear, me decía, ‘tienes que perderle el miedo a la bola. Recuerda ese sonido, ¡tienes que lograrlo!’.

Ese cátcher con dificultad de batear terminó por dar consejos para cómo conectar de hit.

Jazmín hizo énfasis en que sin duda alguna el día de hoy el beisbol está de luto. “Se ha ido un grande o como él se autonombraba ‘una celebridad de celebridades’. Doy gracias a la vida por brindarme todos esos momentos a su lado”.

El historiador César González Gómez recibió su primera oportunidad laboral en 1996 cuando César Galaviz era el Jefe de Prensa de los Broncos de Reynosa. González soñaba con ser periodista deportivo y escribir de beisbol. El profesor Galaviz gestionó para que pudiera publicar por primera vez un artículo en la revista Super Hit.

“Uno nunca olvida a quien le dio la primera oportunidad profesional —comenta César González—. Y él me la dio a mí cuando tenía 16 años. Un maestro generoso”.

César Galaviz falleció la noche del jueves 18 de marzo en la Ciudad de México. Le sobreviven su esposa Yolanda Cobián, y sus hijos María Fernanda y Luis Fernando.

El beisbol en México está de luto. Por el Profe, el maestro, el aficionado, el cátcher, el anotador, el jefe, el compañero, el amigo que será siempre recordado: sus enseñanzas son semillas sembradas en todos los que aprendimos algo de él.

Tenemos la certeza de que el resto de nuestras vidas evocarlo nos hará sonreír. Hoy no.

Descanse en paz el profesor, su legado tiene etiqueta de Salón de la Fama.


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