LOS 150 AÑOS DEL ATENEO FUENTE EN SALTILLO

POR VICTOR MANUEL PEREZ OCAMPO (HEISMAN)


El Ateneo Fuente no es cualquier escuela preparatoria, es el emblema académico de la ciudad de Saltillo es el colegio de bachilleres más antiguo de México y de América Latina. Por sus aulas han transitado jóvenes de tres siglos: XIX, XX y XXI y muchos de ellos se han convertido en agentes de cambio de este país, dos de ellos desde la posición de presidentes, Venustiano Carranza Garza y Roque González Garza.

Ha habido gobernadores, presidentes municipales, legisladores, ministros de la Suprema Corte de Justicia, escritores, artistas, historiadores, cronistas de la ciudad de México y Saltillo, hombres de ciencia, rectores, empresarios, líderes sociales.

En un plantel con 150 años de historia por supuesto que han existido tradiciones, algunas que se conservan y otras que se pierden en el humo de los tiempos; sin embargo, la mayor tradición es precisamente nuestro emblemático colegio que se mantiene vigoroso, autentico y genuino como ningún otro y que sigue siendo el lugar aspiracional de cada generación de muchachos en el noreste de México.

La libertad se respira en cada uno de sus espacios, pero cobra real importancia en el aula donde aún existen catedráticos que provocan el debate y la confrontación de las ideas sin imposiciones sino abonando a la reflexión y a la defensa de las ideas bajo la argumentación ética y correcta.

Doy la clase de Historia de México y me gustaría seguir hablando del preciado legado intelectual de nuestro Ateneo, pero ahora prefiero rendirle homenaje a quienes son factor determinante para que este Ateneo Fuente a 150 años de su nacimiento siga tan fuerte como el primer día: su comunidad.

Hoy existe una planta docente que equilibra juventud y experiencia, nuevos maestros han invadido las aulas con el dominio de las llamadas “competencias” elementos de evaluación para certificaciones oficiales indispensables en los nuevos modelos educativos que en ocasiones chocan de frente con maestros de viejo cuño, de la vieja guardia que nos parece más adecuado educar en la práctica de los valores a cada momento, cada día, hasta hacer de los muchachos personas comprometidas con el humanismo y su entorno. No ha sido tarea fácil pues hay que enfrentarse a los avances tecnológicos y el uso indiscriminado que de ello se hace.

Hoy hace 40 años, en el lejano 1977, festeje el 110 aniversario del plantel como alumno de nuevo ingreso. El director del plantel era el licenciado Armando Fuentes Aguirre “Catón”, a mis 16 años y fuera de mi hogar, el cual se encontraba a 875 kilómetros al sur de Coahuila, no pude encontrar mejor mentor que mi entrenador de futbol americano en el equipo Daneses, el coach Jorge Castro Medina. Pero también disfruté de un grupo de maestros cuyas exigencias académicas nos hicieron mejores, entre ellos el ingeniero Santos Méndez, El profesor Ríos Shoereder, El Maestro Eliseo Torres González, el Lic. Ruiz Schubert, el Lic. Antonio Gutiérrez Dávila, La Maestra María Teresa de la Fuente, la Maestra Alba Teresa Rebonato, el ingeniero Jesús Calvillo, el licenciado Ramón Moncada Alejandro, El ingeniero Daniel Flores, El Dr. Jaime Valdez, El profesor Tovar Bernal, la maestra Julia Martínez.

Por lo que hace a mis compañeros diré que fue Héctor Estrada quien me novateo el primer día de clases rapándome la cabeza, luego fueron mis primeros amigos los del salón que acudían a entrenar con los Daneses: Gabriel Briseño, Gerardo Plata, Fernando Flores, entre otros. Me impactó cómo llegamos a sumar hasta 140 muchachos queriendo formar parte del equipo ateneísta, al final nos quedamos alrededor de 60 y nos llevaron a jugar a Monterrey. Jugué muchas temporadas con los Daneses siempre bajo la guía del coach Castro.

Tuve mi primera novia en el Ateneo, tuve una buena pelea, me quedé a dormir en sus jardines o en sus instalaciones alguna que otra vez. Escribí poemas, celebré un cumpleaños, el 17, totalmente solo y me regalé un pingüino con un cerillo encendido me di un abrazo y extrañé no estar con mis amigos en el D.F. Pero la vida seguía y me deparaba cosas extraordinarias en la escuela.

Fui capitán electo por todo el equipo juvenil del Ateneo en 1978, fui vicepresidente de la sociedad de alumnos después de que el compañero que ocuparía esa cartera no lo pudo hacer por una materia que debía y se me asignó esa posición, era el que cantaba en el camión que nos llevaba a los juegos el rock de la cárcel, fui quarterback de los Daneses, campeón anotador del equipo y el mejor de la liga intermedia. Tuvimos un grupo de porristas con las chicas de la escuela y las gringas de intercambio. Me puse mi primera borrachera, llevé serenata con mis amigos Ariel Gutiérrez y “El Chihua” Espinoza. Escuché al “Cuty” cantar como solista “La canción del ayer”. Me caractericé para participar en el entierro del mal humor y el desfile chusco. También formé parte de esa numerosa porra que en tropel asistíamos al gimnasio de la sociedad Manuel Acuna a ver cómo se levantaban campeonatos los del equipo Ateneo rojo que comandaba el profe Moralitos.

Viajaba de raid hasta la ciudad de México con Héctor Estrada “Teto”, con Gerardo Flores “El pecoso”, y con Miguel Jiménez “El Foco” (qepd), Conocí a los de la NASA en los jardines de Leyes (nada mas era su cuate, cada quien sus vicios), competí en el concurso de baile en la semana cultural, participé en una revista musical bailando como Travolta; en segundo año pertenecí a la cuarta sección donde estaban las muchachas más bonitas de la escuela y eran mis mejores amigas. No perdí ningún clásico estudiantil y aprendí que cuando lo ganas te conviertes en héroe escolar.



Me salté la barda del casino leonistico para entrar a los bailes, nunca fui al casino de Saltillo, asistí a huateques, al Luigi Station, al crazy horse y a la cava, espacios donde se bailaba música disco.


Vi pelearse a las víboras, al pitoitoy, al Teto, a la coneja, a Cesar Rojas "La nadia", a Quique y les eché porras pues eran buenos para meter los puños, pasé alguna vez por el “Allende” y lugares non santos. Terminé en tiempo y forma mi preparatoria y para julio de 1979 ya estaba en la terminal de autobuses rumbo a la Cd. De México… peeeeeero, el destino me regresó a Saltillo, culminé mis estudios de licenciado en Comunicación y para 1987 ingresé como el trabajador 8556 de la UAC en el Ateneo Fuente, este septiembre cumplí mis treinta años de servicio y mi vida quedó anclada en esta hermosa escuela, ya mis hijos pasaron por sus aulas y en 10 años más comenzaran a llegar mis nietos.

marzo
febrero
Abril
julio
mayo
junio
Noviembre
Octubre
Septiembre
Agosto
Julio
Junio
Mayo
Abril
Marzo
Febrero
Enero